Alfredo Lindley-Russo

Estaba preparando una clase y necesitaba un break. En la sala de mi casa hay una mesa de centro. Debajo de ella, un libro. DESIDERATA, PALABRAS DE VIDA. La edición que tengo es una traducción y adaptación de Editorial Everest S.A. con geniales fotografías de Marc Tauss. Como tenía la guitarra en la pierna, decidí ponerle música e improvisar un poco. Al terminar de juguetear, voy a la última página escrita del libro y leo:

Desiderata, es el poema más famoso de Max Ehrmann y lo escribió en 1927. Tres años después de morir su viuda publico Desiderata en Poems of Max Ehrmann junto con otras obras. Pero fue a partir de 1950, cuando surgió la confusión respecto de su autoría: un pastor de Maryland copió el poema en un folleto que distribuyó entre sus fieles. Junto al texto aparecería la fecha de 1962, año en que se fundó la Iglesia. Al final, todo el mundo pensó que se trataba de la fecha de creación de Desiderata y que su autor era anónimo. El texto alcanzó enorme popularidad. Fue impreso en libros, pósters y tarjetas en todo el mundo, además de recordado como canción…

Sin duda Max Ehrmann se hubiere alegrado del significado que han alcanzado sus palabras si tenemos en cuenta que en 1921 escribió en su diario: “Me gustaría, si fuera posible, dejar un modesto regalo, un poco de prosa sencilla que ponga de moda nobles propósitos”.

¡MALDITA SEA! Una nueva Piedad se caía sola de madura y me pedía a gritos recogerla del espacio para ponerla aquí (como la de César Acuña que resistí ferozmente a no escribirla jamás: tal vez si lo hacía decía que era suya). Cuántas aristas interesantes para comentar: el derecho de Ehrmann de mantener su obra inédita (derecho moral de divulgación); la decisión de su viuda de publicarla, conjugado con lo que el finado esposo escribió en su diario (transmisión hereditaria de derechos y voluntad del autor); la copia de la obra en un folleto por parte de un pastor (derecho patrimonial de reproducción) para distribuir entre los files (derecho patrimonial de distribución); el hecho de que todo el mundo llegara a pensar que el autor de la obra era anónimo (derecho moral de paternidad); el uso de la obra como canción (derecho patrimonial a la transformación y quizás, hasta un derecho moral a la integridad si se cuestionaba dicha adaptación). Y ahora, el uso que yo le doy para improvisar una canción propia y colgarla en el Facebook de Pichilonadas (aquí) (derechos de reproducción, transformación, integridad y comunicación pública). 

¿Lo mío es infracción?” Pensé. Busqué la fecha de muerte de Max Ehrmann: 1945. Estamos en el 2016. Desde el día primero de enero del año siguiente al de la muerte del autor (o sea, desde 1946), al día de hoy, han pasado 70 años. ¡Uf! Desiderata ya está en el dominio público por lo que –en principio el plan no me pone en riesgo de meterme en problemas. Pero, ¿y el post? ¡Yo ya había decidido no publicar más Piedades (aquí)!; aunque muchos no me creyeron. Y como por ahí alguien siempre me dice que soy esclavo de mis palabras, no lo haré. No escribiré un post. Solamente, escribí esto para contarles que casi lo hago…


por Alfredo Lindley-Russo

Como tenía que ser resucité. Todo se fue dando para que me sentara aquí y así, justo en el mismo día en que me encontré a un amigo en la calle y me dijo "te paso este dato, a ver si algún día te dispones a volver a escribir algo en tu blog". En la sala escuchando Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band, la obra maestra musical del más grande genio del rock and roll vivo de los Siglos XX-XXI: Paul Mc.Cartney; para escribir sobre la última pieza de otra obra maestra (aún en construcción) como es la saga más trascendente de la Historia de Cine de la Ciencia Ficción: “STAR WARS - Episodio VII: El despertar de la fuerza” cuyo estreno en el cine se acaba de producir hace ya bastantes minutos. Me tengo que confesar. Aunque me gusta muchísimo el “relato novelesco que abarca las vicisitudes de varias generaciones de una familia” (definición de “saga” según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua), más específicamente, de la familia Skywalker, no soy fanático de STAR WARS. Nunca lo fui. Ni si quiera soy fanático de las películas de ciencia ficción, y aunque no me disgustan, mi exigencia en cuanto al requisito de credibilidad de la historia, es muy alto: para que sea verosímil, no puede tener un solo elemento de inverosimilitud. Pero no se preocupen, que tampoco soy un spoiler (término que aprendí a usar en castellano en los últimos dos días). No les pienso arruinar la experiencia. La tienen que vivir, sentir; y, si no les dejara hacerlo en su máxima dimensión me estaría entregando al lado oscuro de la fuerza: algo que ahora sé, que también tiene un lado humano. Tampoco soy uno de esos poseros que se obligó a soplarse toda la maratón de STAR WARS por CINEMAX desde hace una semana con la sola intención de enterarme qué nave es de los buenos y qué nave de los malos. Solo fui un atento oportunista que consiguió la entrada por casualidad. Ni si quiera sabía que la entrada que había comprado era para una sala en 4D (la mejor inversión sin duda alguna).

Cuando me acomodaba esos incómodos anteojos de plástico barato y contaminado en mi discreta nariz, me tomó por sorpresa un corto animado sumamente humorístico de la interacción de una conejita joven y acelerada, un aletargado oso perezoso como vendedor de tienda y una astuta zorrita que controla la situación con pura estrategia. Una pequeña distracción, un muy corto apagón y la súbita aparición de las primeras notas de una obra, musical magistralmente ejecutada por una banda sonora que lamentablemente sentí que fue decayendo con el transcurso de la película: ¡re, re, re, sol! Y frente a mí saliéndose por la pantalla las letras gigantes que han sabiamente permanecen sin “actualizaciones” aparentes, contándonos la historia en un oppening scroll ascendente que se pierde en las profundidades de un mundo interestelar concebido por George Lucas, quien por primera vez desde que se  estrenó el “Episodio IV: Una Nueva Esperanza” en 1977, le pasa la batuta a un nuevo director J. J. Abrams quien, a mi neófito parecer,  no solo ha sabido responder a semejante reto y honor, sino que tuvo el atrevimiento de asumir el riesgo de decepcionar a los fans intentando filtrar pequeños homenajes a las seis películas antecesoras. 

Tenía que escribir esto, así que saqué mi celular y anote algunas ideas que ahora doy forma en esta Piedad. No lo hacía desde la última que entrada del 13 de junio de 2014 con ocasión del Mundial de Fútbol. Aunque no es tan melancólico como cuando R2D2 (“Arturito”, para el pavazo que siempre lo llama así) le arrancó a los asistentes de la sala un intenso “ohhhh…”; este texto sí lo escribo con melancolía suficiente como para reconocer finalmente que todo tiene un ciclo y que el ciclo de Por Piedad Intelectual, ya acabó. Al guardar el celular en el bolsillo del pantalón recordé que quería anotar “Ejecución magistral de la obra de apertura”. “Ya para la próxima”, pensé.

La emoción llega a sus límites más altos y aparece la primera escena. La ansiedad calma al público. Y solo se mira la pantalla con subtítulos flotantes en medio de la sala. Definitivamente, los efectos no solo te involucran con la película, sino que prácticamente hace formar parte de ella como un testigo presencial de las batallas de rayos laser que se van sucediendo. Se suele decir que las batallas son inhumanas. No lo sé. Nunca he estado en una de ellas. Pero supongo que debe ser verdad. No tendría porqué ser diferente. Pero la verdad es que la batalla de la película fue más humana que nunca. No sabía que podía tener conciencia un strormtrooper, o un soldado imperial, o sea, los famosos soldaditos blancos del bando de los malos que se pelean con los Rebeldes, como Han Solo y Chwubaca, quienes cuando hicieron su impactante aparición por primera vez en la película me acordé nuevamente que estaba en el cine porque todos me hicieron notar su presencia con un sonido masivo de nostálgica emoción.

El atrevimiento de J. J. Abrams pasaba por conjugar lo real con lo fantástico en una armoniosa y equilibrada combinación de los nuevos efectos especiales, con escenarios y locaciones, evocando las películas anteriores y revistiendo las escenas de este film con un olor añejo  que hacia darme cuenta de que esta tercera triología ha venido cuando le tocaba venir: luego de diez años desde que se estrenó la el “Episodio III: La Vengaza del Sith”, que cuenta la historia de cómo el malo más famoso de la película (el abuelo Skywalker)  se pasa al lado oscuro luego de haber sido un Jedi. "Tengo que escribir sobre esto". Volví a sacar ni celular. Y nuevamente al guárdalo en el bolsillo, volví a recordar de la anotación pendiente.

Pero no todo podía ser color de rosa. A diferencia de sus antecesoras, en esta se ponía muy en evidencia algunas incongruencias. Desde el primer rodaje, muchos de los avances tecnológicos que proponía STAR WARS, fueron fuente de inspiración y guía para otras invenciones de la vida real. Y ahora parecía prometer lo mismo cuando se muestra cómo es que la tecnología en la industria alimenticia ha avanzado tanto que la levadura permitiría tener al pan listo para ser consumidor a los pocos segundos y sin introducirlo en ninguna caja o ser sometido a algún tipo de radiación. Pero a continuación, un nuevo personaje, Rey (recolectora de chatarra del planeta Jakku) se ve en problemas cuando no puede alcanzar los mandos del copiloto de la nave que piloteaba. Otra cosa que no me gustó y creo que le podría bajar puntos como una película de culto, es la introducción de la gringada esa en que Harrison Ford dispara hacia atrás sin ver… ¡Esa no me la creo J. J. Abrams! “Tengo que escribir sobre esto”. 

Además, supongo que para algunos fanáticos el hecho de que el droide BB-8, versión moderna y esférica de R2D2, a diferencia de este último "silbe" dejándose entender con excesiva claridad; y, de que historia no ofrezca nuevas ideas: un droide perseguido por la República esconde un un mensaje vital para la rebelión y en su escape, antes de regresar con su antiguo propietario, se topa con quien luego será el nuevo Jedi (Rey); y por una extraordinaria coincidencia los personajes se encuentran unos a otros en lugares remotos de la galaxia y terminan involucrados en una guerra en la que, eventualmente, se enfrenta un padre con su hijo. "Tengo que escribir esto". Por tercera vez saqué mi celular. Apunté lo que tenía que apuntar y al guardarlo, por tercera vez, me olvidé en anotar mi apreciación sobre la música.

Pero no olvidemos que estamos en una Piedad, entonces, toca soltar la pregunta que siempre hacemos hacia el final: ¿qué tiene que ver todo esto con la propiedad intelectual? ¡Pues un huevo! Pero ya no lo voy a decir.

Mis queridos lectores, este viaje ha sido una travesía enriquecedora. Le agradezco a mis co-bloggers Viana y Daniel de quienes aprendí muchísimo sobre esta materia que nos apasiona tanto a los tres, pero creo que es momento de darle una muerte digna a esta página que personalmente me ha regalado tantas sensaciones: alegría, excitación, estrés, cansancio, diversión, escape, pasión… en fin, a este Blog que apareció hace algunos años en el seno de la Comisión de Signos Distintivos del Indecopi, donde nos conocimos los tres; y, que como uno de esos héroes de STAR WARS que muere joven por defender una causa tan romántica como la rebelión encabezada por la General Leia que había alumbrado al hijo de Harrison Ford y que es "el malo" del Episodio VII, el villano más debilucho de todas las películas rodadas hasta ahora, si me lo preguntan. “Tengo que escribir sobre esto”, pero me quedé sin batería.

Al regresar a mi casa reproduje mi CD (algo que ya parece vintage) de los Beatles, me senté a redactar y hasta este punto ya alcancé tres páginas en Word y me burlo de mí mismo cuando recuerdo que en el cine pensaba "ahora sí podría escribir una Piedad corta como me lo exige Viana". Lo siento amiga, te volví a fallar y te vuelvo a pedir perdón. Así que ya no voy a seguir escribiendo más porque, es posible que se me aparezca Daniel con una espada laser de juguete (que de hecho ya se compró) queriéndome mutilar la mano como al hermano de Leia, Luke Skywalker.

Y entonces, ¿la propiedad intelectual? Ya se estarán preguntando ¿Dónde queda? Estimados lectores, nos han acompañado por más de 125 Piedades, creo que están en plena capacidad de identificar los aspectos de Propiedad Intelectual que pueden involucrar a esta Piedad; y si no, pues nunca es tarde de empezar a revisar algunas de nuestras publicaciones anteriores…

Y ahora ¿cómo titulo a esta piedad? “No me pidas adiós, no me pidas piedad”, “Starwarsiando”, “Último Post-Póstumo”… ya decidiré cuando encienda mi celular y vea mis anotaciones...

La buena noticia es que esto es un blog y no se borra. O sea, que en cualquier momento si nos provoca en un futuro, podremos publicar algo más… pero por ahora "¡QUE LA FUERZA LOS ACOMPAÑE!"



Por Alfredo Lindley-Russo
 
Hace poco un grupo de personas me observaba mientras que yo, apasionadamente, comentaba alguna tontería –como siempre- y dibujaba garabatos en el aire con mis aspaventosos brazos. Entre chispazos de saliva, sudor y chorros de café que quemaban el dorso de mi mano, lancé una frase al viento que mis interlocutores capturaron de inmediato. “La propiedad intelectual está en todos lados y no nos damos cuenta”. Luego añadí: “Es probablemente, una de las áreas del derecho que mayor vinculación tiene con nuestra vida diaria y pese a ello, aún son una pequeña minoría los que la conocen y estudian”. Finalmente rematé: “Les apuesto que estando aquí parado mientras converso con ustedes y sin voltear el cuello, soy capaz de indicarles no menos de diez elementos susceptibles de protección por la propiedad intelectual”… y empecé a enumerar. Después noté que casi todos asintieron sonriendo y comprobé que estaban de acuerdo con mi afirmación. Los había convencido.
 
En esta Piedad quisiera repetir el ejercicio. Pero dado que ayer fue la inauguración del mundial de fútbol quiero centrar el tema en la COPA MUNDIAL DE LA FIFA BRASIL 2014 (Marca [M]). La idea de comentar entorno a este certamen, no porque todos hablan de lo mismo cada cuatro años y quiero de algún modo capturar vuestra atención, sino porque el domingo 11 de mayo de 2014 y el sábado 17 de mayo de 2014, el diario EL COMERCIO [M] difundió un comunicado y una nota informativa que de manera indirecta vinculan este torneo con la propiedad intelectual.
 
Como ya se estarán dando cuenta, durante la piedad me limitaré a relatar algunas cuestiones curiosas y simplemente destacaré entre [ ] los elementos susceptibles de protección por la propiedad intelectual (sin que eso signifique necesariamente que existe un registro, un derecho vigente o un reconocimiento formal de la autoridad competente).
 
Sin más preámbulo entonces, me acomodo en mi silla (Diseño Industrial [DI]) adquirida en ZIYAZ [M], enciendo mi GALAXY FLEX [M][DI] (invento patentable [P]), con la ayuda de ANDROID [M] (software protegible por el Derecho de Autor [SDA]) y gracias a la pantalla táctil [P] me logeo en BLOGGER [M] [SDA] y LAMULA [M][SDA] enciendo mi SMART TV [PI] de SAMSUNG [M][DI], sintonizo ATV [M] y mientras se disputa el primer partido entre Brasil y Croacia, observo lo siguiente…
 
Rueda la gordita:

Pelotas ADIDAS [M] (BRAZUCA [M]) recubiertas por largos paños de poliuretano (un material impermeable) con finas uniones que permiten contar con una esfera más lisa (Modelo de Utilidad [MU]). También tiene amortiguadores de golpes [MU]. De hecho hoy en día hay empresas como CTRUS [M] (que también puede ser un Nombre Comercial) que vienen desarrollando la producción de balones de fútbol que no requiere ser inflada con aire, sino que contiene una fibra elástica [P]. También incluye un chip [SDA] para detectar si la pelota atraviesa la línea de meta, lateral o de gol. Este invento, denominado GOAL CONTROL [M] cuyo costo de instalación asciende a 200 000 Euros por estadio, 3000 por partido o 2,5 millones en total, qué útil hubiera sido en los partidos entre Inglaterra y Alemania (ambos beneficiados y perjudicados en dos partidos trascendentales).
 
Buenos días caballero, ¿algún modelito?
 
Las camisetas ya no son de algodón sintético y poliéster, sino de una microfibra de poliéster (dry-fit) que captan y transportan la humedad en un área mayor, lo que facilita la evaporación permitiendo que la prenda seque rápidamente [P]. Además, cuenta con costuras que le brindan a la indumentaria una característica aerodinámica [MU]. También hay un bloqueo de los rayos UV para mantener cómodo y seguro al deportista [MU].
 
Los chimpunes ADIZERO f50 [M] son cada vez más flexibles [MU] y ahora sirven para evaluar el desempeño de los jugadores en el campo gracias a un chip incorporado que informa sobre la cantidad de kilómetros recorridos, velocidad máxima y media, frecuencia de los pasos y aceleraciones y hasta la fuerza de los remates [SDA].
 
Ojo al Piojo
 
Los técnicos se pueden ver beneficiados con GOOGLE GLASS [M], unos lentes que ofrecen datos sobre la construcción del juego, la defensa y finalizaciones de las jugadas de ambos equipos, minuto a minuto mientras se está viendo [SDA].
 
¡Apóyame varón!

Los árbitros cuentan con intercomunicadores [P] que facilitan el apoyo entre ellos, Lamentablemente no lo han de haber utilizado bien en el penal que le regalaron a Brasil. Aún no se permite la repetición instantánea [P] para eliminar este tipo de dudas…
 
Por otro lado, el aerosol evanescente que ayuda a marcar las distancias entre la barrera y la pelota en los tiros libres [P].
 
Las APPS
 
FIFA [M] tiene una app oficial [SDA] con tablas de posiciones, estadísticas, resultados. LIVESCORE [M] [SDA] es otra app [SDA] que permite seguir los resultados minuto a minuto, programar notificaciones de gol, inicio o término de un partido, etc. Con CUP ARCHIVE [M] [SDA] se puede conocer la historia de los mundiales, estadísticas históricas y comparativos en tiempo real. Con el PANINI COLLECTORS [M] [SDA] se puede llevar un registro de tus figuritas y completar el Álbum Virtual de la FIFA [DA] (sobre el Álbum Panini y la propiedad intelectual, se puede ver en esta Piedad). Y si tienes la suerte de estar en Brasil, el FOOD BRASIL [M] [SDA] te puede ayudar para encontrar los mejores restaurantes cerca de ti.
 
Todo esto está disponible en APP STORE [M] [SDA] y/o GOOGE PLAY [M] [SDA].
 
¡Tremendo negocio!

Aunque lo parezca, esto no es un cherry, sino un hecho. El GRUPO ATV es quien ostenta los derechos exclusivos para el territorio peruano sobre la totalidad de ceremonias, eventos y partidos de fútbol relacionados con la competencia en televisión abierta. Asimismo, goza de la exclusividad de reproducir los títulos oficiales, marcas y demás símbolos oficiales distintivos de la copa. Eso no quita que el GRUPO ATV pueda impedir que un tercero ejerza su derecho de cita. Para tal efecto, GRUPO ATV hará resúmenes de tres minutos para que otros canales puedan difundir con fines informativos o noticiosos los resultados de los partidos, siempre que estas imágenes no sean incluidas en programas creados especialmente o con ocasión del mundial (así lo dice la nota de prensa difundida en El Comercio).
 
Definitivamente este beneficio no fue gratuito. El grupo televisivo ha de haber invertido ingentes cantidades de dinero para gozar de esta exclusividad… ¡provecho con los ingresos por publicidad y regalías!



Por Alfredo Lindley-Russo

Después de muchas, pero muchas, lunas, vuelvo. No regreso con la “pata en alto”, pero sí pendencieramente. Yo me considero un liberal-clásico de pura cepa: escuela de economía austriaca y con devoción por el Estado de Derecho y un sistema de gobierno democrático. Y como muchos abogados creo que el Análisis Económico del Derecho (AED) es una herramienta muy importante que debe ser incorporada en el análisis –valga la redundancia– por todos en el mundo jurídico. Pero no soy fundamentalista ni recalcitrante. Cuando en mi casa se queman las bombillas de luz, yo mismo las reemplazo y no espero a que la mano invisible del mercado lo haga por mí. A los amigos del extranjero les cuento que en el Perú existe una “argollita” de “ratones de laboratorio” que flotan cómodamente en las fascinantes teorías del liberalismo para intentar explicarlo todo con suma sencillez –hasta ahí todo bien–, pero se ahogan desesperadamente cuando quieren encontrar –si acaso lo intentan– un contraste empírico que soporte sus argumentos. Algunos de ellos no entienden que el AED no es un fin en sí mismo, sino simplemente una herramienta más, que debe ser aplicada respetando la lógica jurídica… y en el colmo de los colmos ¡hay quienes incluso desconocen el contenido de una ley porque desde el punto de vista del AED es mejor aplicar una regla distinta!

Así que en honor de esos yuppies (muchos de ellos amigos míos, lo reconozco) que se sienten que son re-cool porque todos sus planteamientos parten del AED, les dedico esta piedad sobre cómo una regulación puede ser positiva, específicamente en el campo de la propiedad intelectual.

En el 2013 la industria del automóvil incrementó sus solicitudes de patentes a través del Tratado de Cooperación en materia dePatentes (PCT), un mecanismo que ofrece a los solicitantes la posibilidad deproteger sus patentes (y con ello) su invención en 148 países. ¿Quieren cifras? Pues bien, en el año 2010, fueron 2 322 las patentes que solicitaron los fabricantes de automóviles. En el 2012, 3 606. Para el año 2013 la cifra ascendió a 4 275. Así, las solicitudes de patentes se han incrementado 84% desde el 2010.

¿Cómo sucedió esto? Muy sencillo, debido a una exigencia regulatoria que obliga a reducir las emisiones de dióxido de carbono. Un tipo de regulación que mis amigos yuppies hubieran cuestionado porque finalmente podría afectar al ciudadano (que es a quien se desea proteger). Algunos argumentos que hubieran esgrimido –llevados al extremo- seguro que hubieran sido: (1°) el incremento del precio final del automóvil, (2°) la reducción de la demanda, (3°) la quiebra de las empresas automotrices menos eficientes, (4°) el consecuente incremento de la antigüedad del parque automotor y (5°) finalmente la mayor cantidad de emisiones de dióxido de carbono… (¡diablos! se me pusieron los pelos de punta).

Felizmente se hubieran equivocado en sus predicciones, porque la evidencia empírica nos ha mostrado que las empresas de la industria decidieron invertir en investigación y desarrollo de tecnologías más limpias. Al parecer estamos en buen camino. Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) Toyota Motor Corp es quien más ha hecho uso del PCT (con 1 696 solicitudes publicadas). Lo siguen Nissan Motor Co, Honda Motor Co, Daimler AG and Audi AG (extrañamente algunos como General Motors Co. prefieren no utilizar el PCT y registran sus patentes en cada país de manera independiente). Este ranking no indica necesariamente quien es el más innovador, pero sí podría ser un indicio.

Ya sé lo que me dirán los yuppies se está generando un monopolio de empresas con tecnologías que cumplan con la regulación. Al final los competidores tendrán que salir del mercado y los precios se dispararán. Tranquilos amigos, nada obsta para que los competidores desarrollen tecnologías patentables que cumplan con la regulación. Además, al cabo de 20 años (cuando caduque la patente) esas tecnologías serán de libre disponibilidad por cualquier otro competidor, incluso si no intervino en su desarrollo. Con lo cual los problemas que tanto preocupan no deben quitarnos el sueño, en todo caso, lo que sí debe quitarnos el sueño es poder tener un planeta vivo en los próximos 20 años.


Alfredo Lindley-Russo
Hace un par de semanas anduve por Piura dictando un curso, y aproveche para visitar una vieja Casona que data de mediados del siglo XVIII y que perteneció a don Fernando Seminario y Jaime, abuelo materno de Miguel Grau Seminario. El inmueble donde nuestro máximo héroe nacional nació y vivió parte de su infancia, fue declarado Monumento Nacional (Ley N° 10146 del 26 de diciembre de 1944) y en su interior funciona un museo desde julio de 1964. El museo contiene una valiosa colección histórica, entre la cual destaca la correspondencia que cursaron don Miguel Grau y Carmela Carvajal Vda. de Prat (esposa del Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la nave "Esmeralda", hundida por el “Huáscar”, comandado por Grau).

Estas cartas, bien podrían ser consideradas “originales” en cuyo caso gozarían de la protección que les brinda el Derecho de Autor. De inmediato las fotografié. Eso en la mencionada rama del derecho se le conoce como “reproducción” de la obra. En esta Piedad cuelgo dichas fotografías, así como una transcripción de las mismas. O sea, estoy haciendo una “comunicación pública”. Tan igual es mi “comunicación pública” como la que realiza el propio museo cuando la pone a disposición de cualquier visitante para que puedan ser leídas.
La experiencia me dio motivo para comentar acerca de las implicancias legales que recaen sobre las misivas. La primera pregunta que debemos hacernos es si es que los autores y destinatarios de las cartas habrían querido mantener sus comunicaciones en privado. La pregunta no es una mera curiosidad, pues según la respuesta, podían existir distintas implicancias legales.

Los derechos que les comenté líneas arriba (los de reproducción y comunicación pública) son prerrogativas con contenido patrimonial que tienen los autores respecto de sus obras. Estos derechos, conceden al autor la posibilidad de ser los únicos de poder llevar a cabo dichas reproducciones o comunicaciones (salvo se lo autorice a un tercero). Pero también existen otra clase de derechos, los que tiene un contenido moral. A diferencia de los derechos patrimoniales, los morales son perpetuos, inalienables, inembargables, irrenunciables e imprescriptibles.

Uno de los derechos morales con los que cuenta el autor es el derecho de divulgación, en virtud del cual esta persona tiene la facultad de decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma. Por su parte, nuestro Código Civil, además de reconocer los derechos que puede ostentar el autor de una carta, establece también derechos para su destinatario. Así dispone que la correspondencia epistolar, las comunicaciones de cualquier género o las grabaciones de la voz, cuando se refieran a la intimidad de la vida personal y familiar, no pueden ser interceptadas o divulgadas sin el asentimiento del autor y, en su caso, del destinatario.

¡Claro!, la verdad es que, en el caso de las cartas cursadas entre el Sr. Grau y la Sra. Carbajal, no se podía presentar ningún problema porque el primero murió en el año 1979 mientras que la segunda en 1931. Según nuestra legislación el derecho de autor a disponer que su obra se mantenga en forma anónima o seudónima (incluso luego de su muerte), no puede extenderse cuando ésta haya caído en el dominio público (Decreto Legislativo N° 822, Ley Sobre el Derecho de Autor), vale decir, 70 años luego de la muerte del autor. El mismo límite existe sobre el derecho que ostenta el destinatario de las cartas, pero por un plazo menor, de solo 50 años (Código Civil). Sin embargo, el ejercicio me pareció simpático y quería traerlo a colación en esta entrada.

Estimado lector, ¿aún no está satisfecho? ¿Quiere complicar un poco más el caso? ¡No hay problema! traigamos a colación el artículo 145º del Decreto legislativo 822 que dispone que quien publique por primera vez una obra inédita que esté en el dominio público (como es el caso de las cartas de Grau y Carbajal), tendrá sobre ella los mismos derechos de explotación que hubieren correspondido a su autor durante los próximos 10 años contados a partir del primero de enero del año siguiente a la publicación.
 
Y aquí el problema: ¿qué debemos entender por publicación? ¿Es lo mismo que divulgación? Pareciera que sí, pero qué sucede si las cartas solo estaban exhibidas en la el Museo Casa-Grau y recién ahora, por primera vez, yo las vengo a  publicar en esta Piedad? (ver más abajo) ¿Yo obtuve derechos patrimoniales sobre la publicación? O peor aún, ¿obtuve derechos sobre la obra inédita tal cual como si hubiese sido su autor? Si la respuesta fuera positiva, ¿podría entonces, prohibir que la Casa-Grau siga comunicando públicamente (al exhibirlas) dichas cartas? Y es que la publicación es solo una especie de difusión. Tal vez, hubiera sido más propio que la ley utilice otro término en reemplazo de "publicar".
 
La buena noticia es que, una vez más, el ejercicio es interesante, pero ficticio... a Dios gracias
 
A continuación, para los curiosos, difundo (específicamente, publico (no por primera vez); y técnicamente, comunico públicamente) las fotografías y transcripciones de las cartas de Grau a Carvajal y de Carvajal a Grau; y, más abajo transcribo los artículos pertinentes del Decreto Legislativo N° 822 y del Código Civil que han sido comentados en esta Piedad... para que sigan quemando neuronas por su lado, ¡provecho!

Misiva de Miguel Grau a Carmela Carvajal de Prat


Monitor "Huáscar", Pisagua, Junio 2 de 1879

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla. En el combate naval del 21 próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la "Esmeralda", fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria. Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau Seminario

Misiva de Carmela Carvajal de Prat a Miguel Grau


Valparaíso, 1° de Agosto de 1879

Señor don Miguel Grau.

Distinguido Señor:

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del "Huáscar", en 2 de Junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted a acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraron sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable, por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.

Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, que sea mi intento inculpar al jefe del "Huáscar" de la muerte de mi esposo. Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria como desastroso para mi corazón.

A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.

Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona, y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y afectísima, S.S.

Carmela Carvajal de Prat


Decreto Legislativo N° 822, Ley Sobre el Derecho de Autor:

Artículo 23º.- Por el derecho de divulgación, corresponde al autor la facultad de decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma. En el caso de mantenerse inédita, el autor podrá disponer, por testamento o por otra manifestación escrita de su voluntad, que la obra no sea publicada mientras esté en el dominio privado, sin perjuicio de lo establecido en el Código Civil en lo referente a la divulgación de la correspondencia epistolar y las memorias.

El derecho de autor a disponer que su obra se mantenga en forma anónima o seudónima, no podrá extenderse cuando ésta haya caído en el dominio público.

Artículo 145º.- Quien publique por primera vez una obra inédita que esté en el dominio público, tendrá sobre ella los mismos derechos de explotación que hubieren correspondido a su autor.

Los derechos reconocidos en este artículo tendrán una duración de diez años, contados a partir del primero de enero del año siguiente a la publicación

Código Civil:

Artículo 16°.- La correspondencia epistolar, las comunicaciones de cualquier género o las grabaciones de la voz, cuando tengan carácter confidencial o se refieran a la intimidad de la vida personal y familiar, no pueden ser interceptadas o divulgadas sin el asentimiento del autor y, en su caso, del destinatario. La publicación de las memorias personales o familiares, en iguales circunstancias, requiere la autorización del autor.

Muertos el autor o el destinatario, según los casos, corresponde a los herederos el derecho de otorgar el respectivo asentimiento. Si no hubiese acuerdo entre los herederos, decidirá el juez.

La prohibición de la publicación póstuma hecha por el autor o el destinatario no puede extenderse más allá de cincuenta años a partir de su muerte.

 


por Alfredo Lindley-Russo
 
¡Es una reacción automática! La palabra “patente” está asociada a los objetos novedosos, los avances en la tecnología o los nuevos fármacos. No se nos ocurre pensar que un dibujo o un diseño podría ser objeto de protección mediante el sistema de patentes. En  todo caso, una configuración bidimensional como sería un dibujo, más parecería un ser modelo industrial (aquí)y(aquí) y hasta una obra protegible por el Derecho de Autor.
Pero, aunque parezca mentira un dibujo sí puede ser patentable como un invento y, como tal, puede ser protegido por veinte (20) años desde la fecha de su solicitud a registro. El ejemplo perfecto, lo encontré hace unos días en una noticia publicada en Publimetro, según la cual un grupo de investigadores de la Universidad Occidental de Australia y diseñadores de la empresa SAMS acababan de crear (luego de un par de años de inversión en investigaciones y pruebas) dos modelos de wetsuit capaces reducir el riesgo de ataque de tiburones tigre.
Uno de ellos (el modelo ‘Elude’), utiliza la “coloración perturbadora” del mar y fue diseñado para que, quienes bucean y practican snorkell, se confundan en el fondo del mar volviéndose "invisibles a los ojos del tiburón. El otro (modelo ‘Diverter’) es para surfistas, y cuenta con rayas blancas y negras que asemejan a peces venenosos, logrando así disuadir a los peligrosos escualos.
 
Siempre que dichos diseños, cumplan con los tres requisitos exigidos por nuestra legislación, podrán acceder a una patente. Es decir, si estos nuevos diseños, resultan ser novedosos (es decir, que no se encuentren en el estado de la técnica), tener nivel inventivo (no sea obvia) y ser susceptibles de aplicación industrial (es decir, de ser usado en cualquier tipo de industria) podrán beneficiarse del derecho de exclusiva que concede el sistema de patentes.


Por Alfredo Lindley-Russo

Muchas lunas han pasado desde nuestra última publicación. Pedimos disculpas a nuestros seguidores y sobre todo a aquellos que reventaron nuestra bandeja de entrada exigiéndonos más Piedades. Y es que, para ser justos, ni nuestra pasión por la propiedad intelectual nos permitió arrancar un prudente espacio de nuestras recargadas agendas laborales.

Pero en este feriado largo para el sector público peruano, hago un paréntesis en la preparación de una clase que tengo que dictar, para compartir con ustedes una reflexión curiosa sobre este tema que tanto nos gusta.

Seguramente nuestros lectores nacionales (y algún otro extranjero) deben haber visto la publicidad que inspira el título de esta entrada y que tuvo tanto éxito, que ahora se ha convertido en una secuencia de comerciales que terminan con la misma frase característica. A continuación la primera de todas:


Patentes:

El protagonista, es un señor de avanzada edad que le sugiere con picardía a su esposa que se prepare porque ya tiene su “pastillita azul” y por eso no solamente “le toca” divertirse los lunes, sino todos los días. Se hace así una clara alusión a la píldora, quizás la más famosa de los últimos 20 años, compuesta por el principio activo Sildenafil, sustancia que inicialmente fue creada para la hipertensión arterial y que posteriormente fue utilizada y patentada en Europa (en 1996) para combatir la disfunción eréctil.

Sin embargo, en el Perú nunca fue patentada porque lo que quiso protegerse fue justamente el segundo uso del principio activo que fue descubierto y no el principio activo inicialmente inventado. El caso llegó hasta el Tribunal Andino de Justicia quien dictaminó que el régimen comunitario de patentes no admite la protección de segundos usos. Por eso en el Perú, podemos encontrar…perdón, los interesados pueden encontrar no solo VIAGRA sino cualquier otro tipo de producto que utilice Sildenafil incluso como genérico, por lo que los precios son asequibles… bueno, así me han contado.

Pues bien, les cuento que la patente europea ya caducó. Es decir, venció el plazo legal que la ley le concede al titular para explotar su invención de manera exclusiva. ¿Qué quiere decir, esto? que cualquier otro laboratorio que no sea Pfizer podrá utilizar el mismo principio activo para poder elaborar “pastillitas azules”. En otras palabras, surge la competencia para Pfizer (que deja de ser un monopolio en este mercado) y los precios se reducirán.

Marcas:

No conozco la realidad registral marcaria de Europa, pero me atrevo a lanzar las siguientes especulaciones. Ninguno de los nuevos competidores que utilizarán Sildenafil para competir con Pfizer, podrá denominar a su píldora con el mismo nombre de VIAGRA, pues esta denominación sería una marca que identifica al producto con un único laboratorio. Incluso podría tratarse de una marca notoriamente conocida, en cuyo caso, la protección que se le concede a este término, se encontraría reforzada. Asimismo, el color (azul) y la forma particular de la pastilla (un rombo con puntas redondeadas), podrían también encontrarse protegidas como marcas. Ya ven que cuando el protagonista de la publicidad dijo “pastillita azul” seguramente muchos pensaron únicamente en VIAGRA y no en algún otra pastilla, por ejemplo, para el dolor de cabeza.

Derecho de Autor:

La creatividad de la agencia publicitaria que concibió la publicidad y el trabajo de producción de la realizadora han destacado en la escena nacional. Hoy día todo el mundo dice “ponte linda bombón”, ya sea en alusión a la pícara publicidad o por querer transmitir el mismo mensaje. Ayer en un programa cómico de radio, se lo escuche decir a una mujer que imitaba la voz de una longeva artista del medio, a un político de avanzada edad cuya voz también era imitada por uno de los conductores.

Incluso un programa cómico lo ha utilizado como herramienta para elaborar sus escenas realmente ilarantes:



Definitivamente, el guión puede ser protegido por el Derecho de Autor y la producción misma como un Derecho Conexo (para ver la distinción me remito a esta Piedad). Sin embargo, la protección no alcanza los supuestos de parodia. Si bien la parodia es una transformación de la obra original, la legsilación dispne que este tipo específico de transformación no exije autorización del autor mientras no implique riesgo de confusión con la obra originalmente divulgada ni se le genere un daño (a la obra original o a su autor).

Pero no todo es así de fácil. La parodia sí genera la obligación de pagar una remuneración a favor del autor primigenio por la utilización de su obra. Es decir, si bien se puede parodiar una obra ajena sin necesitar la autorización del autor y no ser sometido a ninguna infracción sancionable, sí es necesario contar con dinero suficiente para pagar por el uso de dicha obra. Entonces, ¿sería más prudente consultar antes con el autor de la obra, si bien no para pedir permiso, para saber cuánto va a costar?

En fin, no les comento más sobre el asunto, porque tengo que seguir con lo de mi clase y salir temprano porque hoy, para celebrar el día del seviche (sobre este asunto, les juro que escribiremos en otra oportunidad) almorzaré con otra Piadosa (Viana) y nuestro buen amigo Aurelius de LVCENTINVS que no le queda mucho tiempo más en Lima, y a quien en honor a nuestra estima, le dedico esta Piedad.

Por Alfredo Lindley-Russo


Diga lo que diga Viana en su condición de fanática de los Rolling Stones (nadie es perfecto), los Beatles son lo más grande y punto. Y es que han llegado a ser, de lejos, la banda más importante en cuanto a lo que revolución musical se refiere (¿o no Daniel?).

Estos cuatro (otrora) mozalbetes de Liverpool en su condición de artistas prolijos, generadores de una copiosa producción de contenidos inmateriales y agentes económicos dentro del mercado musical, necesariamente han tenido que estar inmersos en asuntos que en el fondo están relacionados con la propiedad intelectual. En algunos casos, los Beatles son los infractores, en otros los afectados. A veces, los titulares de derechos sobre sus canciones obtienen beneficios y otras tienen que tolerar el uso ajeno de sus obras.

Como ejemplo de los Beatles en calidad de infractores, recordemos el caso ya explicado por Daniel en una Piedad anterior (aquí) sobre los sonidos de Yellow Submarine, cuyos detalles son bien narrados en el libro de Geofrey Emrick (co-escrito con Howard Massey) “El sonido de los Beatles” (“Here, There, and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles”). Este caso no llegó a los tribunales, más que nada, por una alta dificultad en la identificación de la obra utilizada sin autorización. En otra Piedad (aquí), nos enteramos de las disputas entre la marca APPLE de los Beatles (música) cuyos titulares se sintieron afectados por el uso de la marca APPLE de Apple Inc. (ordenadores). Daniel también nos ha contado (aquí) algunas situaciones como la remasterización de las grabaciones de los Beatles y el uso de sus canciones en el juego de video denominado ROCK BAND: THE BEATLES. Aquí es evidente que los titulares de los derechos sobre las canciones de los Beatles, han obtenido grandes beneficios. Asimismo, en innumerable cantidad de oportunidades los titulares de los derechos respectivos, han tenido que tolerar las parodias de la portada del disco Abbey Road efectuadas por muchísimas personas, inclusive por quienes escribimos en este blog, tal como lo hicimos aquí.

Como se advierte, Daniel es el que más ha vertido en este blog anécdotas de este tipo. Salvo el de la parodia, cuya autoría le pertenece a Viana, todos los demás han sido aportes suyos. Así que esta vez me tocó a mí. Tengo muchas ideas en la cabeza que me gustaría contarles. Por ejemplo, el caso de la canción Come Together, que fue cuestionada por Morris Levy (editor de BIG SEVEN MUSIC) quien pensó que sonaba sospechosamente similar a You can’t catch me (de Chuck Berry), cuyos derechos patrimoniales le correspondían. Este caso se resolvió sin llegar a los tribunales en 1973 a favor de Levy.

Estas curiosidades y muchas otras pueden encontrarse en el libro titulado “Los Beatles. Una biografía confidencial” (“The Love You Make: An Insider’s Story of The Beatles”), escrita por el mismísimo Peter Brown y el periodista de investigación Steve Gaines, en donde se les descubre a los Beatles en situaciones que bien podrían propiciar el calificativo de “contrabandistas”.

Pero la anécdota que quiero contar ahora, no solo es la que más me gusta, sino la que tengo más impregnada en la mente porque mi buen amigo Andrés (con quien me junto de cuando en vez a hacer música) siempre me la recuerda. Así que a continuación procedo a citar lo que al respecto dice el libro de Peter Brown:

“(…) Pero a George Harrison le faltaba todavía arrostrar lo que tal vez haya sido la mayor vergüenza de su carrera. En los años posteriores a la emisión de All things must pass se había señalado que el exitoso disco simple My sweet Lord (Mi dulce Señor) tenía una misteriosa semejanza con He’s so fine (El está bien), éxito de los Chiffons a principios de la década de 1960. En 1976, Bright Tunes, editora de He’s so fine, presentó una demanda por plagio contra Harrison. En un juicio ampliamente publicitado, George se presentó en el tribunal con su guitarra e hizo ante el juez una demostración de cómo había compuesto la canción. Se halló a George culpable de ‘plagio inconsciente’ y finalmente pagó quinientos ochenta y siete mil dólares a Bright Tunes por daños y perjuicios (…)”.

Lo que Peter Brown refiere como plagio inconsciente, es lo que se le conoce con el nombre de criptomnesia (o memoria oculta) que supone una alteración de la memoria en virtud de la cual los recuerdos no son reconocidos como tales, de manera que parecen ser nuevas creaciones personales. Esto produce plagios involuntarios puesto que, quien bajo el efecto de la criptomnesia se atribuye la condición de autor, en realidad no ha creado nada nuevo ya que la obra únicamente ha sido “recuperada” tal y como fue almacenada en la memoria del individuo.

Recordemos que el plagio (ya sea voluntario o no) es una vulneración del derecho moral de paternidad mediante el cual, el autor tiene el derecho de ser reconocido como tal (no olvidemos que los derechos morales son perpetuos, inalienables, inembargables, irrenunciables e imprescriptibles).

Sobre el derecho de la paternidad de la obra (y del plagio) ya hemos publicado comentarios en algunas piedades anteriores (aquí)(aquí)(aquí)y(aquí) pero hasta ahora no hemos dicho nada acerca de las infracciones involuntarias que podrían afectar este derecho.

Pues bien, lo que podemos mencionar al respecto es que nuestro ordenamiento jurídico no admite distinciones entre los plagios voluntarios e involuntarios (criptomnesia). De hecho, una alegación de este tipo no configura como un supuesto de exoneración de responsabilidad por la comisión de un acto de infracción al derecho moral de la paternidad de la obra (la infracción es objetiva y no se evalúa si el denunciado actuó con dolo o por negligencia). En todo caso, la autoridad podría tenerla en cuenta como un atenuante a efectos de fijar el monto de la multa. Pero para eso, es menester acreditar (vaya uno a saber cómo) que efectivamente fue un caso de criptomnesia. Quizás, la manera en que lo hizo Harrison ayude: “(…) George se presentó en el tribunal con su guitarra e hizo ante el juez una demostración de cómo había compuesto la canción (…)”.

Desconozco la existencia de algún caso en el Perú donde el infractor denunciado haya alegado que el plagio se debió a un caso de criptomnesia. En todo caso, habría que ver qué postura asume la autoridad y cómo interpreta la normativa nacional en un caso como este. Estaremos atentos.

Como sea, para curarse en salud, yo les recomendaría a todos aquellos plagiarios que pretenden escudarse en la criptomnesia que busquen una excusa mejor.

Datos curiosos adicionales:

1) Peter Brown no solo fue asistente de Brian Epstein (y confidente de su toda su familia) y los Beatles durante la década de 1960, sino que fue una de las pocas personas que tuvo contacto directo con cada Beatle llegando a conocer sus asuntos más íntimos. Así por ejemplo, no solo fue testigo de matrimonio  de Paul y Linda McCartney y padrino en la de John Lennon y Yoko Ono, sino que fue quien  sugirió y planeó la boda  tal como lo reconoce Lennon en la canción “The Ballad of John and Yokocuando dice: “Peter Brown called to say ‘You can make it OK, you can get married in Gibraltar near Spain’…”.

2) Geofrey Emrick fue el ingeniero de grabación de EMI, que entre muchos de sus trabajos destacan los realizados en los álbumes de Revolver, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Abbey Road, de los Beatles. Aunque ya había trabajado con ellos en proyectos anteriores, pero no como ingeniero de sonido, su labor fue trascendental pues, mediante los más variados artilugios, fue el responsable directo de los sonidos que llevaron a los Beatles a un nivel superlativo y revolucionario en la historia de la música.

3) Yo mismo he sido víctima de la criptomnesia. Alguna vez escuchando a Jack Johnson me percaté que la melodía que yo había utilizado para componer “Punta Hermosa Sunset” que cantaba muy a menudo con Andrés, no había sido creada por mí. Apenas me percaté de ello, tuve que componer una nueva melodía para acompañar la letra... que esta vez, espero que sí sea mía.

*Las fotos han sido extraídas de Wikipedia