4.11.2011

Fama en un viernes

Por: Daniel Sumalavia Casuso

He oído muchas veces comentar, especialmente de parte de algunos de los representantes de las sociedades de gestión, que el internet es algo así como el “cuco” para el Derecho de Autor, pero atribuyo eso al desconocimiento que se tiene acerca de este imparable fenómeno.

Si tomamos en cuenta que la industria musical está manejada aún por una generación para la cual el internet es una novedad (mis co-bloggers todavía sufren con varias cosas) puedo entender porque no terminan de formular sus quejas y preocupaciones en lugar de enfocarse en lo que podría ser una revolución en el mercado musical.

Como ejemplo, empezaré por uno bastante malo. El 11 de marzo de este año una canción catalogada por muchos críticos como “la peor canción de la historia” volvió a una niña (que todavía no cumple 15) en una “celebridad” mundial.

El tema se llama “Friday” y fue compuesto por Clarence Jey y Patrice Wilson (para efectos didácticos: los autores de la obra, culpables de esta descripción minuciosa de lo que es un día de la semana que normalmente suele ser genial). Bueno, esta canción estaba dentro de las posibilidades que ofrecía la disquera ARK MUSIC FACTORY para jóvenes entusiastas que quisieran grabar un video musical y es a esta disquera a la que llega Rebecca Black (la intérprete) y a cambio de la suma de dos mil dólares graba audio y video del tema “Friday”, bajo la producción de Clarence Jey. El video es subido a Youtube y allí arranca la histeria.

Para acortar la historia, al día de hoy (31 de marzo) el resumen numérico actualizado es de 67 878 337 vistas en el video oficial en YouTube (para cuando entres a ver el video seguramente este número ya quedó chico). Pero eso no es lo más impresionante, la revista FORBES ha estimado que ARK MUSIC FACTORY (titular de los derechos patrimoniales de la obra) ya ha recibido más de un millón de dólares de parte de iTunes por las descargas de “Friday” y a esto se le suma una ganancia de más de veinte mil dólares por parte de YouTube.

Las ganancias obtenidas de iTunes salen del monto que uno paga al descargar la canción (US$ 0.99). Un porcentaje de ese dinero corresponde a las regalías por Derecho de Autor y Derechos Conexos. En el caso de YouTube, su ganancia responde a un programa que este site ha diseñado para estos casos de videos “virales”, que debido a su alta rotación les ofrecen un pago por la publicidad asociada (esa que sale al costadito de la web): a más visitas, más dinero.

Con esto no te prometo que si subes un video a YouTube serás millonario, pero sí te aseguro que el internet es un medio para ser tomado en cuenta, ya sea por quienes entran a la industria a través de intermediarios, disqueras, sociedades de gestión o por los independientes.

Una de las cosas más importantes para poder aprovechar este negocio es conocer los derechos que cada autor tiene, informarse y, a partir de ahí, gestionar de la mejor manera sus derechos. El manejo de esta información es una herramienta que sumada a las posibilidades tecnológicas que tenemos pueden ser el nuevo camino de la música, no solo para “la peor canción de la historia” sino para todos los que quieran ser escuchados.

Ahora claro, no van a faltar los que vean mal al internet, pero supongo que en algún momento los que vendían cassettes o videos para Betamax deben haberse dado cuenta que las cosas cambian, se modernizan y no queda más que adaptarse. Como dijo Alfredo en el post Happy Pay-day To You: “No debemos tenerle miedo al cambio. Así como ya pasaron los años del fonógrafo, hoy estamos frente a una nueva realidad digital que exige a los derechos de autor una adecuación. Siempre habrán –como dice Umberto Eco, uno de los 20 intelectuales más influyentes del mundo- “Apocalípticos e Integrados”… yo me considero un integrado ¿y ustedes?”.




1 comentarios:

Jatpe dijo...

Sinceramente, es la primera vez que veo un video que tiene más de dos millones y medio de 'no me gusta'. Es pegajoso, como para la chiquillada, tampoco hay que esperar que una chica,a menos que sea una genia, produzca algo a la altura de McCartney. No pues.

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