por Alfredo Lindley-Russo
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Muchas discusiones se plantean hoy en día sobre la política legislativa que se debe seguir en materia de Derechos de Autor: que si debieran reforzarse, que si debieran flexibilizarse, que si debieran desaparecer en el entorno digital, etc.

Personalmente, considero que –como cualquier política estatal- la decisión a adoptarse deberá procurar, en la medida de lo posible, respetar las libertades individuales (siempre que esto no importe una afectación a las libertades ajenas). En ese sentido, mi opinión personal es que:

El problema de las discusiones, es que a veces se pretende meter a todos "dentro de un mismo saco": todos con derechos o todos sin derechos, sin admitir puntos medios. Cuando lo más saludable, no luchar contra la nueva realidad (eso sería estrellarnos contra un muralla ineludible), sino adecuarse a ella (entremos por la puerta del muro).

1) Así, no es que se deban abolir los Derechos de Autor. No hay necesidad de ello, pues muchas soluciones con efectos equivalentes se pueden encontrar a partir de su propia vigencia (por ejemplo, los copyleft).
2) Por otro lado, los Derechos de Autor tampoco deben verse demasiado reforzados.
3) Lo que si se deberían flexibilizar al punto que se evite incurrir en situaciones ridículas o inmanejables.
4) Deberíamos promover e impulsar masivamente el uso de nuevas corrientes de Creative Commons.
5) Deberíamos promover e impulsar masivamente entre los empresarios el uso de nuevas formas de hacer negocios, para que en lugar de desperdiciar recursos persiguiendo una piratería que jamás va a desaparecer, estos recursos entren en sus bolsillos y por ende en el circuito formal.
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Creo que una fórmula de este tipo, en el que "no estemos todos en el mismo saco" preserva en la mejor medida las libertades individuales:

a) Quienes quieran hacer uso de los Derechos de Autor, tendrán herramientas disponibles para hacerlo, sin llegar a perseguir situaciones ridículas e inmanejables, lo que aunque hoy en día es posibles bajo nuestra legislación y bien podrían constituir un abuso del derecho.
b) Los creadores que deseen que sus creaciones sean difundidas, podrán hacerlo con mucha mayor efectividad.

Las opciones quedan disponibles para que cada quien elija la que mejor satisface sus propias necesidades.

De otro lado, con una política legislativa sobre Derechos de Autor que siga esta línea, todos los actores quedarían satisfechos:

a) Los creadores poco conocidos (esto es, la mayoría) podrán conseguir una mayor difusión de sus obras y dejar el anonimato, para poder obtener beneficios económicos a partir de su público reconocimiento.
b) Los productores y editores (capaces de adecuarse a la nueva realidad del mercado) podrán llenarse los bolsillos, como corresponde (sí, como corresponde; siempre que no sea en desmedro del creador, ¿por qué no?).
c) Los usuarios y consumidores, podrán beneficiarse de la mayor cantidad de creaciones, sin ser perseguidos o catalogados como piratas o delincuentes.

Ustedes, ¿qué opinan?

2 comentarios:

Jatpe dijo...

Entonces, ¿esto significa que de todas maneras se tiene que realizar una revisión y posterior modificación de los derechos de autor tal y como hasta hoy existen? ¿Qué límites hay? Porque creo que estamos forzados a seguir ciertos parámetros debido a los TLC a los que nos hemos suscrito.

Jorge dijo...

Completamente de acuerdo Alfredo. Las licencias copyleft han sido duramente criticadas por el sector más duro de los autoralistas, olvidándose que el fundamento de las mismas se encuentra en el propio Derecho de Autor. Hace falta su difusión entre nuestros creadores explicando claramente cuáles son sus ventajas y también las desventajas de las mismas. Creo que ahí nuestras universidades tienen un rol fundamental. Aún no se encuentran suficientemente desarrolladas en nuestros centros de estudios iniciativas como el Open Course Ware o el Open Access que van en la senda de lo que propones.

Otro aspecto central es una revisión de las excepciones establecidas en nuestra legislación. Considero que si bien un sistema de excepciones como el que tiene el sistema de autor latino puede tener ventajas en cuanto a la seguridad que brinda, tienen la enorme desventaja de no poder adaptarse facilmente a situaciones rapidamente cambiantes como la que vivimos en la actualidad. Con la tecnología evolucionando constantemente un sistema cerrado de excepciones puede quedar fácilmente desfasado, tal como sucede con las que tenemos en nuestro D.L. 822. Urge una reforma de las mismas.

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