Por Alfredo Lindley-Russo

El famoso libro de 400 páginas “Mi Lucha” (Mein Kampf) escrito por Adolfo Hitler, que fuera publicado por primera vez en el otoño de 1925, consiguió, luego de una serie de fluctuaciones en sus ventas, generar grandes ingresos para el dictador alemán convirtiéndolo en uno de los autores más prósperos durante el período de su gobierno, cuando el nivel de ventas alcanzaron el segundo lugar, luego de la Biblia.

Hoy, los derechos de autor de todas las ediciones del “Mi Lucha” excepto la inglesa y la neerlandesa son propiedad del Estado de Baviera cuyo gobierno –en sintonía con el Gobierno Federal Alemán-, no permite copiar o imprimir el libro en Alemania y se opone –aunque con menor éxito- a cualquier edición en otros países.

Pero ya comienzan a surgir algunas preocupaciones al respecto, pues los derechos de autor están a punto de expirar en el año 2015, y sus titulares ya han mostrado interés en que a partir de esa fecha el libro sea prohibido a perpetuidad. La pregunta que nos hacemos es: ¿Y cómo se pretende logar eso?

Recordemos que los derechos de autor se dividen en derechos morales y derechos patrimoniales. Entre los patrimoniales están los de reproducción, distribución, comercialización, etc.; mientras que dentro de los morales están –entre otros- el derecho al retiro del comercio de la obra, que si bien parecería ser la figura aplicable en este caso, se trata de un derecho moral que muere con el autor. Esto a diferencia de lo que sucede con otros derechos morales que son transmitidos a los herederos del autor, como por ejemplo: los derechos morales de paternidad (que protege la calidad del autor como creador exigiendo se cite su nombre) o de integridad (que protege la obra de mutilaciones).

En ese sentido, una vez que la obra entre a formar parte del dominio público, nadie puede impedir su reproducción, distribución o comercialización, salvo que se hagan uso de otros mecanismos legales, específicamente en el ámbito penal que sancionen la apología de la guerra o del odio racial, mecanismos que bien podrían involucrar una afectación a la libertad de expresión. ¡Menudo lío! Al parecer, ni siquiera la venta de una versión científicamente anotada –tal como se sugirió en 1997- sería admisible por las autoridades del gobierno Bávaro. Y es que aunque las heridas sanan, algunas dejan cicatrices que no se borran ni con el tiempo, y el temor de alimentar reacciones de la ultraderecha es una preocupación constante de los alemanes. De hecho, aún cuando muchas bibliotecas alemanas disponen de versiones con comentarios, la mayoría de librerías alemanas no quieren saber nada de con este libro.

3 comentarios:

Tu complice dijo...

Mis felicitaciones por el post, interesante y concreto. A mi entender el caso de "Mi Lucha" sería la excepción de la regla y ojalá no se den otras excepciones.....sino todo sería vulnerable y peligroso.
Desde Argentina, un colega.

Anónimo dijo...

Considero que no es necesario que se prohiba la venta y reproducción de una obra. Sea cual sea esta. El argumento de no querer exarcervar a la ultra-derecha racista alemana queda corto en el sentido en que de hecho existen otros libros de la misma naturaleza, y por motivos de "consecuencia" deberian de ser prohibidos.
Justo ahí entrariamos en una espiral de prohibiciones infinita, ofendidos por un lado, odendidos por el otro, preocupemonos mejor por educarnos y no adherir cualquier ideología a nuestro pensamiento solo porque esta escrita.

Anónimo dijo...

Si se están preguntando , ¿ cómo cual otro libro ?
El Judío Internacional- Henry Ford, por ejemplo ... entre muchos otros

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